miércoles, 14 de octubre de 2009

La Plaza Pellegrini


El espacio público ubicado entre las calles Colón, 3 de Febrero, Pasaje Murcho y Almirante Brown, constituye un nudo de transferencia de pasajeros, un punto de encuentro entre dos distritos y un área de uso público por excelencia.

Histórica puerta de entrada a San Fernando, la zona de Canal se revitalizó con la finalización de la nueva Plaza “Carlos Pellegrini”, inaugurada el 24 de abril de 1998. La remodelación integral de esta zona fue dispuesta por la Municipalidad de San Fernando y financiada con recursos propios.

El proyecto integral buscó armonizar el área, conservándola como paseo familiar. En el diseño de este espacio, se incorporó un adoquinado que se complementa con el césped, e integra añosos árboles con nuevos ejemplares y arbustos. La Municipalidad trató fitosanitariamente todos los árboles existentes en el lugar, efectuó 13 transplantes de ejemplares y plantó árboles nuevos, arbustos y más de dos mil plantas florales de estación.

Todas las áreas verdes cuentan con un sistema de riego por aspersión. En la obra, se privilegió el uso de materiales resistentes, manteniendo en todo momento un criterio fuertemente ecológico (adoquines en áreas semisecas, bancos de madera, durmientes de quebracho, luminarias, bebederos, cestos).

Ciertamente, la plaza se destaca por su fuente de agua. Terminada superficialmente con adoquines y granitullo, tiene un diámetro de 12 metros y cuenta con cinco picos verticales en su centro, que alcanzan alturas de hasta 17 metros. Además, dispone de 12 generadores de niebla y 24 picos secundarios convergentes.

La seguridad y la belleza de este paseo público fueron reforzadas con luminarias de diseño exclusivo y artefactos de bajo consumo ubicados en las fuentes de agua.

Este espacio recibió el nombre del Dr. Carlos Pellegrini en 1906, cuando las autoridades municipales de ese momento decidieron homenajear a esta figura clave de la historia política argentina en el año de su fallecimiento.

Nuestra Biblioteca



Fundada en los últimos meses de la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, en diciembre de 1873, la Biblioteca y Museo Popular “Juan Nepomuceno Madero” es una de las bibliotecas populares más antiguas de la Argentina.

Por iniciativa del Dr. Amancio Alcorta y de un grupo de notables vecinos del distrito, se iniciaron las gestiones para la creación de una biblioteca popular en San Fernando. En primer lugar, se constituyó una sociedad protectora bajo la presidencia de Juan Nepomuceno Madero, quien se encargó de reunir los libros y el dinero de los donantes. Transcurrido el período de organización, la biblioteca se inauguró el 18 de enero de 1874, en una salita de la Escuela de Varones Nro. 1. Finalmente, inició su actividad el 22 de febrero de ese año, con un caudal de 2632 volúmenes.

Como buena parte de la población no sabía leer y escribir por entonces, la institución adoptó la modalidad de las “Lecturas Públicas”, en las que los miembros de la comisión directiva o los vecinos más instruidos procedían –en los días festivos- a la lectura en voz alta de “libros morales, de agrado o de instrucción, para la generalidad de la población”.

El 15 de septiembre de 1876, se trasladó a la planta baja del edificio municipal, que acababa de construirse en el predio que ocupa en la actualidad. En este espacio, no sólo funcionó la biblioteca sino también un pequeño museo. Asimismo, se instaló un taller de encuadernación con un doble objetivo: servir a las necesidades de la institución y ayudar a un grupo de niños de escasos recursos, a fin de que aprendieran el oficio.

En 1906, la Biblioteca adquirió el terreno de la esquina de las calles Constitución y General Pinto, donde construyó su sede definitiva. En mayo de 1910, se colocó la piedra fundamental de la sede, que fue inaugurada el 29 de enero de 1922. Los arquitectos Estévez y Velásquez construyeron la obra. De líneas clásicas, el edificio posee una superficie de mil metros cuadrados y constituye una de las obras arquitectónicas más importantes de San Fernando, tanto por su belleza como por su valor histórico. En su jardín frontal, se encuentra una escultura de Juan N. Madero, una pieza del artista argentino Lucio Correa Morales, a quien se considera el primer escultor del país.

En la actualidad, la Biblioteca Popular “Juan N. Madero” cuenta con 92 mil volúmenes (entre los cuales se encuentran piezas de valor histórico) y una hemeroteca abierta en forma permanente, para la consulta de los investigadores. Se trata de uno de los repositorios de libros y documentos más importantes a nivel local.

La sede de la Biblioteca aloja también un museo, que contiene objetos históricos muy valiosos y es el primero en su género en el país. Entre las piezas que ha logrado reunir y que despiertan el interés de los visitantes, se encuentran: la mesa escritorio que perteneció a Bernardino Rivadavia, y los escritorios del Almirante Guillermo Brown y de Nicolás Avellaneda; una cuchara de plata usada en la colocación de la piedra fundamental de la Ciudad de La Plata, traída personalmente por Dardo Rocha; la llave de la primera iglesia de San Fernando; las llaves del portón de la residencia de Juan Manuel de Rosas en Palermo; el plano original de la villa de San Fernando de Buena Vista; la dínamo Gramme que inició la marcha de la primera usina eléctrica de San Fernando; moneda antiguas; una buena colección de medallas conmemorativas; restos fósiles y objetos indígenas de la zona.

Entre las personalidades que visitaron la institución, se puede mencionar a: Domingo Faustino Sarmiento, Julio Argentino Roca, Miguel Juárez Celman, Guillermo Udaondo, Dardo Rocha, Pablo Pizzurno, José Berruti, Alicia Moreau de Justo, el escritor guatemalteco Máximo Soto Hall, Victoria Ocampo, Ulises Petit de Mrat, Roberto Tálice, Jorge Luis Borges, Delfín Leocadio Garaza y Félix Luna, entre otros.

Como en sus inicios, la Biblioteca Popular “Juan N. Madero” es uno de los escenarios donde tienen lugar diversas manifestaciones culturales y artísticas locales, tales como conferencias, conciertos, charlas y exposiciones. Los cursos que se dictan allí son también un aporte para la comunidad: inglés, computación, ajedrez, taller literario, cestería natural, pintura, encuadernación y apoyo escolar.

La Iglesia Nuestra Señora de Aranzazu



En sus orígenes, la Iglesia Nuestra Señora de Aránzazu se hallaba en el predio donde se encuentra el Palacio Municipal en la actualidad. A partir de 1802, comenzó siendo la primera capilla del paraje conocido como “Alto de Punta Gorda”. En torno a ella, se reunió el puñado de familias que conformó el núcleo inicial del pueblo de San Fernando.

El nuevo templo, ubicado en la calle Constitución (frente a la Plaza Mitre), se construyó en base a los planos trazados por el ingeniero Martorell. La edificación de este edificio comenzó en 1870 y su traslado, en 1871. El seguimiento de las obras estuvo a cargo del ingeniero Castro. Esta acción requirió actos y celebraciones propias de un acontecimiento tan importante. Por ello vino quien era en ese entonces el vicario episcopal de Buenos Aires y futuro arzobispo -León Federico Aneiros-, a fin de presidir las celebraciones y bendecir (“consagrar”, en términos actuales) el nuevo templo aún no terminado.

Su nombre se debe a la devoción de los primeros pobladores vascos hacia la Virgen de Aránzazu, encontrada en Guipúzcoa por un pastor de ovejas llamado Rodrigo de Balzategui, en el año 1469.

La imagen original se conoció en 1979, cuando el Padre Juan Jarillo hizo traer una réplica desde España. Si bien ésta fue robada, inmediatamente se hizo traer otra. Se trata de una imagen hecha en piedra blanca, de estilo visigótico, de unos 36 cm. de altura.

Sucesivas remodelaciones internas y externas, trabajos de pintura y adaptaciones litúrgicas, sobre todo en el marco de las nuevas disposiciones del Concilio Vaticano II (1962-1965) fueron haciendo el templo más funcional y con su carácter actual.

El estilo del templo es neorrománico en su exterior y neoclásico en su interior. De planta basilical, consta de tres naves -dos laterales y una central-, divididas por seis columnas. En la parte superior, se observan ventanas en forma de rosetas, con coloridos vitrales. Además del altar mayor, presenta seis altares dedicados a distintos santos.

La iglesia posee dos torres con forma de agujas, que se elevan a poco más de 40 metros de altura. En la parte superior de las mismas, se encuentran dos cruces de hierro forjado. En una de las torres, se halla el campanario, compuesto de dos campanas de bronce. Las estructuras de ambas torres fueron restauradas recientemente, y su revestimiento fue reemplazado por cobre.

Dada su importancia en la historia del Distrito, la Iglesia Nuestra Señora de Aránzazu recibió el reconocimiento público y oficial en 1988: con fuerza de ley, se declaró Monumento Histórico Provincial en agosto de ese año (Ley 10.672, del 18 de agosto de 1988; Ordenanza del HCD de la Municipalidad de San Fernando Nro. 1767/88, del 5 de julio de 1988).


Quinta El Ombú


Ubicada en la esquina de la Avenida del Libertador y la calle General Pinto, la Quinta “El Ombú” fue declarada Lugar Histórico Nacional el 12 de noviembre de 1970 (a través del Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nro. 2284). Esta quinta pertenecía a la familia Zamudio. Como la mayoría de las quintas locales, era utilizada como casa de fin de semana, donde también se realizaban importantes fiestas sociales. Su construcción data de 1869, pero fue remodelada y ampliada a principios del siglo XX. En el mismo predio, se encuentra parte de la vivienda que habitó Juan Nepomuceno Madero, conocido como “el patriarca de San Fernando”. Instalado en el distrito entre 1871 y 1893 (fecha de su muerte), Madero dedicó esos años al progreso del entonces pueblo de San Fernando, especialmente, en lo referente a su aspecto edilicio, cultural y social. Fue fundador de la Biblioteca Popular (que hoy lleva su nombre) y de la Escuela de Música; impulsó la construcción del edificio de la Municipalidad y del actual templo parroquial. Madero había adquirido la vivienda de la esquina de Libertador e Ituzaingo al llegar a San Fernando en 1871, la esquina opuesta a la quinta de la familia Zamudio. Toda la cuadra de la actual calle San Ginés, debajo de la barranca, también pertenecía a la quinta de Madero (allí se situaban las cocheras y lavaderos de su propiedad). A principios del siglo XX, los descendientes de Madero vendieron la esquina de San Ginés y General Pinto a los descendientes de Zamudio, de manera que parte de las construcciones correspondientes a la vivienda de Madero quedaron bajo la propiedad de los dueños de la Quinta “El Ombú”. La Quinta “El Ombú” fue declarada de “Utilidad Municipal” el 26 de septiembre de 1968 (a través del Decreto del Poder Ejecutivo local Nro. 5389). En 1969, los herederos de la familia Zamudio, Francisco E. Balbín y Amalia Balbín de Lanza, donaron parte del predio a la Municipalidad de San Fernando, a fin de que se instalara allí la Casa de la Cultura. La donación se hizo efectiva tras la muerte de los donantes. En 1974, la quinta se escrituró como propiedad municipal ante la Escribanía Madero Jantus. Al año siguiente, por disposición municipal, se constituyó la Casa de la Cultura, otorgándole la como sede el predio de la Quinta “El Ombú”. En la actualidad, allí funcionan la Dirección Municipal de Cultura y el Instituto Municipal de Bellas Artes. En ella, se realizan cursos, conferencias, exposiciones artísticas y distintos eventos culturales. De acuerdo con las crónicas históricas del siglo XIX, el añoso ombú ubicado en esta quinta fue testigo de la visita del Virrey don Rafael de Sobremonte a San Fernando. Según cuentan los relatos de la época, el Marqués de Sobremonte descansó bajo su sombra en 1806, tras presidir los actos de la inauguración del Canal y la ceremonia de colocación de la piedra fundamental de la antigua iglesia. Con el paso de los años, el ombú ha perdido gran parte de su tronco principal. Sin embargo, ha dado frondosos retoños, hijos de aquel árbol que habría sido el escenario de la siesta del Virrey del Río de la Plata.

La Plaza Que Conocemos Todos


Ubicada en el centro del casco histórico de San Fernando, la Plaza “Bartolomé Mitre” conserva la misma ubicación que le asignara el plano diseñado por Eustaquio Gianini en los inicios del pueblo (a fines de 1805), por expresa orden del Virrey Sobremonte y en colaboración con Santiago de Liniers y el Comandante Carlos Belgrano.

En sus orígenes, este espacio cumplía con las disposiciones hispánicas, que establecían a la Plaza Mayor como el lugar de reunión del pueblo para actos y festividades religiosas y civiles. En toda la zona norte del Gran Buenos Aires, San Fernando es el único distrito que todavía conserva la cuadrícula hispánica de su centro primigenio.

En la actualidad, esta plaza constituye uno de los espacios públicos más importantes de la ciudad. Delimitada por las calles Sarmiento, Madero, Tres de febrero y Constitución, la plaza recibe su nombre en homenaje a Bartolomé Mitre, presidente de nuestro país entre 1862 y 1868.

Se trata de la plaza principal de San Fernando. Ubicada frente a la Iglesia Nuestra Señora de Aranzazu, desde hace 200 años es el escenario privilegiado de numerosos acontecimientos sociales, culturales y políticos. En ella, el General José de San Martín habló al pueblo en un acto público realizado en 1812; también allí se concentraron los vecinos para festejar los primeros carnavales en 1874, entre muchos otros eventos.

En 1873, esta plaza fue remodelada y adornada con árboles y estatuas por iniciativa de Juan Nepomuceno Madero, quien le impuso el nombre de “Bernardino Rivadavia”. Posteriormente, el 26 de junio de 1901, ese nombre fue cambiado por el de “Bartolomé Mitre” (nombre que lleva hasta la fecha).

A principios del siglo XX, fue un verdadero jardín público, con frondosos eucaliptos y paraísos y una glorieta en el centro. Los días de fiesta y los fines de semana por la noche, este espacio era animado con la presencia de una banda de música, formada por los aficionados del pueblo.

Por el Decreto Nro. 1840, esta plaza fue declarada Lugar Histórico Nacional el 11 de julio de 1983. En 1988, el Honorable Concejo Deliberante de San Fernando la declaró Monumento Histórico Municipal (a través de la Ordenanza Nro. 1807).

Paseando Por San Fernando

Luego de visitar los lugares históricos elegidos para investigar más sobre el mismo, se nos ocurrió, hacer una historieta con todos los lugares que los otros grupos tambnién visitaron.


Nosotros visitamos La Plaza Mitre, La Iglesia Aranzazu, La Biblioteca Popular Juan N. Madero, La Plaza Pellegrini y La Quinta El Ombú.